domingo, 11 de diciembre de 2011

Prólogo.

La brisa cálida de febrero, chocaba contra el rostro de helena, quien se encontraba en la playa, disfrutando a concho lo último de sus vacaciones.
       Se encontraba sola, -para variar.- ella trataba de olvidar las horribles cosas que había vivido últimamente. las cicatrices ya no dolían, solo ardían de vez en cuando.
- debió ser porque las tijeras, estaban oxidadas.- pensó, negó con la cabeza, volvió a sentirse indefensa.
suspiró larga y relajadamente, allí fue cuando se dio cuenta de que era hora de volver a casa, sus padres estarían muy preocupados...

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